25/07/2019 | Por Carles

Los distintos tipos de impresión: cuáles se usan y cuáles han quedado obsoletos

En la actualidad existen diferentes tipos de impresión que han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías. Se puede imprimir sobre cualquier superficie, aunque tradicionalmente se solía hacer sobre papel. Conocer las diferentes formas de fijar un texto o una imagen es necesario para lograr un trabajo efectivo.

Los distintos tipos de impresión

Vamos a repasar los principales tipos de impresión que se utilizan en la actualidad y algunos que ya han caído en desuso superados por las nuevas tecnologías y veremos algunas de sus ventajas y desventajas.

Impresión digital

La impresión digital se ha extendido en los últimos años, pensando sobre todo en el área de las artes gráficas. Usa comúnmente la inyección de tinta o el tóner, mediante impresión láser.
Es apta para papel, el más demandado por su rapidez de secado, y otros materiales. Cada vez son más profesionales las impresoras, incluso para el mercado textil, que ha conseguido mostrar sus diseños impresos sobre tela.

Impresión ‘offset’

La impresión offset recuerda mucho a la litografía. Aunque se puede aplicar sobre papel y cualquier otra superficie, utiliza una plancha metálica y tinta oleosa, de secado más lento con respecto a la impresión digital.

Es un tipo de impresión que distingue por una excelente resolución, ya que usa un rodillo de caucho y una plancha monocromática. Cada plancha mostrará el color de lo que se va a imprimir.

El rodillo toma la imagen de la plancha o placa de lo que se pretende imprimir, para después plasmarla sobre el material final.

Flexografía

La flexografía es una técnica de impresión muy rápida en lo que se refiere al secado. Es empleada especialmente para llevarse a cabo en cajas de cartón, que presentan una superficie irregular. Es perfecta para el cartón ondulado, ya que usa una placa de gran flexibilidad, de ahí deriva su nombre.

Este método se compara fácilmente al del sello de imprenta, sobre todo la rapidez de secado mencionada antes. Es perfecta también para la impresión en plásticos. Se caracteriza por su bajo coste en la producción y una buena resolución sobre superficies de difícil secado, siempre que se utilicen después secadoras para acelerar el proceso de grabado.

En este caso, este tipo de impresión usa planchas de caucho, además de rotativas, optando por tintas a base de agua.

Impresión tipográfica

La impresión tipográfica es uno de los tipos más antiguos que se utilizan. Difícilmente se encuentran en grandes empresas de impresión, siendo más típico de tiendas pequeñas.

Era lo que se utiliza para imprimir libros, específicamente los primeros que no eran copiados a mano. Se ponían las letras a modo de espejo (estaban en bajorrelieve); se llenaban de tinta, para que pasara a un papel que solía estar en una plancha. Con el tiempo, se fue mejorando este método de impresión tras aumentar la demanda de libros, una vez que proliferó la burguesía, especialmente en el siglo XIX.

En la actualidad, aunque han cambiado algunos materiales, usándose planchas de fotopolímero con mayor calidad y rapidez, es normal que se conserve la fascinación por las máquinas antiguas.

Otros tipos de impresión

Existen otras maneras para realizar una impresión, ya sea de imágenes o textos. Algunas, a pesar de que ya no se utilizan, no dejan de ser parte de la historia de la imprenta. Con la llegada de la imprenta se inició la comercialización del libro, aunque fue la novela la que arrancó con más fuerza.

El uso de carteles también necesitó de la imprenta, especialmente cuando estos iban dirigidos a promocionar algún evento o, sobre todo, para animar al patriota o desanimar al enemigo durante las distintas guerras que se produjeron  en el siglo XX.

La litografía es una impresión que hoy está en desuso, llegándose a orientar en todo lo que tenía que ver con carteles. Se realizaba el trazo de una imagen sobre una plancha metálica o una piedra, para después plasmarla con tinta sobre un papel, con el fin de hacer copias exactas de una pintura o grabado.

Por su parte, la serigrafía es uno de los métodos de impresión más antiguos, datándose su origen en el 3000 a. C. La impresión se puede llevar a cabo sobre cualquier superficie. Una determinada imagen se transfiere por medio de una malla enmarcada, a fin de tensarse. Se pueden obtener infinidad de copias, sin perder la resolución.

El huecograbado ha perdido fuerza frente a la impresión digital y el offset. Se caracteriza por ser un sistema de bajorrelieve, apto para todo tipo de materiales, desde cajas de embalajes a libros de texto.

Los tipos de impresión han ido evolucionando a través de los tiempos. Actualmente se opta por los más rápidos, aunque los más antiguos siguen existiendo por nostalgia.