16/05/2019 | Por Carles

La encuadernación fresada: orígenes y características

La encuadernación fresada comienza a ser popular a finales del siglo XIX, cuando la imprenta consigue modernizarse y va desapareciendo el analfabetismo en la sociedad. La demanda de fascículos y revistas exige a las editoriales una mayor producción a un coste más asequible para todos los sectores sociales. Es entonces cuando se hace imprescindible un tipo de encuadernación más barata.

¿Qué es la encuadernación fresada?

Este tipo de encuadernación se denomina fresada por su manera de crearse. Al fresarse el lomo de un libro, es decir, al rasparse, para ser unido mediante un pegamento específico y conseguir adaptarse a unas tapas, en este caso blandas, toma este nombre.

El boom industrial que emerge en el siglo XIX exige a la imprenta reinventarse para lograr acercarse a un público más amplio, que demanda la lectura. Al mismo tiempo, los nuevos movimientos sociales, que se han preocupado por alfabetizar al pueblo más pobre, consiguen que la lectura se convierta en una necesidad.

Los libros cosidos en tapa dura siguen siendo demasiado caros para la mayoría de los lectores. Solo una minoría puede acceder a este tipo de libro, que permite ser coleccionado dada su durabilidad.

En cambio, la decisión de crear un impreso más económico obliga a las imprentas a elegir una encuadernación más frágil, al mismo tiempo que bien acogida popularmente. Las revistas y fascículos pueden crear un mayor número de ejemplares, para meterse en el mercado, reduciendo sus precios y así crear una competencia en un mercado editorial que comienza a estar en auge.

Mirando hacia atrás en el tiempo, sin retroceder demasiado, se aprecian encuadernaciones cosidas que eran dirigidas a bibliotecas particulares, por su elevado precio. Los libros con estas características muestran tapas duras que permiten conservar las hojas durante más tiempo aunque a un mayor costo.

Mediante el fresado, se pone en práctica un tipo de encuadernación más sencilla y rápida. Ya se quedan atrás los métodos del cosido a mano, que presentan más lentitud. Con el pegamento se abre la posibilidad de llegar a un número masivo de lectores, suprimiendo también las tapas duras por otras blandas más económicas aunque menos resistentes.

Los tipos de encuadernación fresada que existen

La encuadernación fresada ha sabido evolucionar con el tiempo. Si su primer objetivo era llegar a un número de lectores aún mayor, aumentando así las editoriales y revistas sus ingresos de venta, el siguiente objetivo consistió en crear un impreso apto para coleccionistas, pero que resultase más barato con respecto a la encuadernación cosida.

De esta forma, y según la aplicación del tipo de cola, se distinguen dos encuadernaciones fresadas: la americana y la PUR.

Encuadernación americana

La encuadernación rústica fresada, también conocida como americana, se destaca por emplear cola en el lomo, una vez que este se raspa, para asegurar una mejor sujeción de las hojas.
De las dos encuadernaciones fresadas esta es la menos duradera y con el tiempo tiende a deshojarse.

Originariamente, se usó para la distribución de historietas o cuentos de ciencia ficción, además de determinadas revistas o libros que pretendían ser una alternativa a la literatura considerada culta.

Encuadernación PUR

La encuadernación rústica PUR no es diferente a la anterior, excepto por el tipo de cola que usa, cuyo componente principal es el polímero de uretano. Este la hace más resistente, capaz de competir con la encuadernación cosida, pero sin alcanzar los altos costes de aquella.

Las ventajas, al ser tan resistente, es que permite unir un número amplio de hojas, asegurando una gran perdurabilidad y permitiendo al coleccionista poder adquirir libros encuadernados así, sin tener que realizar un gasto excesivo. Del mismo modo, el mundo editorial se beneficia al reducir los costes de producción en imprenta, aumentar el número de ejemplares usando un menor tiempo de creación y llegar a un público más amplio.

Otras de las ventajas al usar este tipo de cola, con respecto a la americana, es que no necesita aplicar mucha cantidad, reduciendo así la contaminación y logrando un producto más ecológico.

En definitiva, el fresado puede ser utilizado para encuadernar libros (usando PUR para los más gruesos), revistas y catálogos corporativos. Se recomienda su uso en libros que vayan a ser muy consultados, debido a la elasticidad que permite durante su manejo. También es perfecto para volúmenes de bolsillo o tiradas semanales.

La encuadernación fresada ha conseguido competir con el tradicional libro cosido, debido a su durabilidad y una mejora de calidad a través del tiempo. Mejorando el tipo de pegamento empleado, del americano al PUR, ha abierto una enorme posibilidad para el coleccionista debido a su precio competitivo.