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09/05/2019 | Por Carles

La historia de la imprenta: el desarrollo de la cultura Europea

La historia de la imprenta hunde sus raíces de una forma muy profunda dentro de la historia misma de la cultura de la Humanidad. Su origen se puede rastrear en diferentes civilizaciones, siglos y momentos. Siempre ligada a necesidades dispares y muy asociada al conocimiento y a la transmisión de la cultura.

¿Cuál es la historia de la imprenta?

Lo cierto es que son varias las civilizaciones que comenzaron a buscar soluciones para reproducir textos en cadena. Hacia el año 440 a. C. los romanos, por ejemplo, ya habían desarrollado una serie de sellos de arcilla con el fin de reproducir las mismas palabras en el papel. Se trataba de una forma de armonizar y agilizar su creciente burocracia.

Este sistema primitivo supuso un avance frente a griegos o egipcios que tenían que utilizar todavía plumas o elementos más rústicos para escribir.

Pero no fue hasta el año 1100 cuando, en China, Bi Sheng inventó un complejo sistema de porcelanas en el que estaban reflejados todos los elementos del alfabeto chino. Este, al ser tan complejo, hacía que fuese algo tremendamente difícil de manejar. Con todo, fue uno de los pasos más productivos hacia la creación de la imprenta moderna. Este invento estuvo muy relacionado con la necesidad existente en aquel momento de transcribir y repartir los textos budistas.

En el año 1200 en Corea también desarrollaron una imprenta de tipos móviles, muy influenciada por el invento chino. Con todo, no se llegó a utilizar demasiado, por lo que prácticamente ha pasado desapercibida.

Finalmente, en el año 1450, de la mano de Johannes Gutenberg, se desarrolla lo que se conoce hoy en día como imprenta moderna. Es cierto que hubo historiadores o personas que después dudaron de su autoría. Sin embargo, si se investigan con detenimiento las ideas del propio Gutenberg, así como su vida y pensamiento se puede comprobar que este descubrimiento, efectivamente, respondía a su persona.

La imprenta en Europa

Ahora bien, ¿qué sucedió después con la imprenta? Antes de Gutenberg la escritura estaba en manos de la religión. Eran muchos los monjes que, en monasterios determinados, se dedicaban a reproducir libros sagrados y de teología. Lo hacían a mano, en un proceso en el que invertían una inmensa cantidad de tiempo.

De hecho, lo primero que imprimió Gutenberg fueron 150 Biblias, una serie de libros incunables de los cuales, actualmente, se conservan apenas 42. Si bien Gutenberg acabó perdiendo la propiedad de su propia imprenta por motivos económicos, le dio tiempo a crear los primeros tipos móviles que permitían reproducir páginas de manera idéntica. Era algo que llevaba mucho tiempo, ya que había que colocar los tipos para cada página. Con todo, el ahorro de tiempo fue enorme.

El invento pasó a utilizarse en Italia y fue Hungría el segundo país europeo en adoptarla. Allí se empleaba con fines prácticamente estatales. A lo largo del siglo XV comienza a desarrollarse en otros países del centro de Europa. Pero siempre se guardaba con un enorme celo y secreto, puesto que no dejaba de ser un arma que podía tener claros fines propagandísticos.

Esto cambió en el siglo XV. En Maguncia, Alemania, estalló una guerra civil, y los impresores escaparon para salvar la vida, moviéndose a otras ciudades. Allí les resultó difícil guardar su secreto y esto provocó que la imprenta empezara a expandirse por toda Europa.

Este período de expansión coincidió con un tiempo de desarrollo de la tipografía, una creciente alfabetización y su circulación por todo el globo. Sin embargo, no llegó a sufrir cambios sustanciales hasta el año 1885, cuando se inventa la linotipia (un sistema para mecanizar la composición del texto). De esta forma ya no era tan costoso imprimir cada página.

Finalmente, en la segunda mitad del siglo XX, la imprenta electrónica hace su aparición, facilitando significativamente la parte más pesada del trabajo: la reproducción de cada una de las páginas.

La imprenta en España

En España la imprenta llegó algo más tarde, una vez se había difundido y desarrollado en el centro de Europa. Con todo, al tener lazos reales con el Imperio Germánico, no tardó tampoco demasiado en llegar. Después de esto, estuvo supeditada a los avances tecnológicos que se fueron produciendo en el resto de Europa.

En España una de las principales imprentas estaba en Sevilla. Juan Cromberger, su propietario, la trasladó a América Latina, siendo la primera de estas máquinas en el continente. Principalmente se utilizaba para la difusión de textos religiosos con los que cristianizar a los nativos.

En conclusión, la historia de la imprenta tiene una profunda relación con la historia de la cultura occidental. Precisamente por ello estudiarla resulta tan interesante. Y no deja de ser sorprendente lo fortuito de que el propio Gutenberg no llegase a sospechar la profundidad con la que había transformado el mundo.