04/07/2019 | Por Carles

Los diferentes formatos de papel: ¿por qué son así y en qué consisten?

Los formatos de papel permiten reconocer rápidamente que tipo se está utilizando. Cada uno cuenta con unas longitudes distintas, ya que cada uno está pensado para diferentes usos. Los formatos están normalizados y definidos por normativas internacionales, lo que permite utilizar los mismos parámetros en cualquier lugar del mundo. Conocer cómo están divididos es descubrir aún más el mundo de la industria del papel.

Normas sobre formatos de papel

Antes de entrar a hablar de los formatos en sí es conveniente conocer qué normativas les afectan. Estas buscan aprovechar de manera eficiente el papel y evitar, en la medida de lo posible, que se desperdicie de manera innecesaria.

La primera normativa es de origen alemán y se trata de la DIN 476, muy conocidas estas siglas gracias a las famosas dimensiones de un folio: DIN A4. Es un estándar creado en 1922 por Walter Porstmann, un ingeniero de origen alemán. Para facilitar el trabajo se establecieron algunos principios. Por ejemplo, los distintos tamaños del papel deben guardar entre sí la proporción entre su lado mayor y el menor. Asimismo, dos tamaños de papel sucesivos están obligados a tener uno el doble de la superficie del otro.

Con el tiempo, la Organización Internacional para la Normalización (International Organization for Standardization, ISO) utilizó la norma alemana como base de la internacional. Así, nació la norma ISO 216, la cual es utilizada en la mayor parte del planeta y que en España equivale a la norma UNE-EN-ISO 216.

Se establecen tres series básicas: A, B y C. Las medidas de los lados de cada serie guardan una proporción que hace que cada una de las mitades tenga unos lados proporcionales al pliego original, algo que se consigue dividiéndolo al medio en su longitud. Para cumplir esta regla los lados deben guardar dicha propiedad, la cual se establece a partir de una fórmula matemática.

En definitiva, gracias a la ISO 216 la industria del papel a nivel planetario cuenta con unas indicaciones precisas para cortar el papel. Así, todos saben que la proporción de los lados es la raíz cuadrada de dos y que deben expresar las medidas de los lados en milímetros, algo que agiliza la producción y distribución de papel.

Serie A

En la serie A se encuentran los formatos más conocidos a nivel popular. La base es el A0, una hoja de papel con un metro cuadrado de superficie. A raíz de esto, cada nueva división contará con una superficie reducida a la mitad de la anterior. Así, cada miembro de la serie hace referencia al número de cortes a la mitad desde la hoja original: A1, A2, A3, A4, A5, A6, A7, A8, A9 y A10. Cabe destacar que las medidas no son exactas, ni siquiera la del formato A0, por lo que los números se redondean. Por poner un ejemplo, las medidas de un A4 son de 210 × 297.

Serie B

La B es menos conocida que la A. El área de sus hojas se basa en la medida geométrica de las de la serie A. De esta manera, el formato B1 estaría entre el A0 y A1 con unas medidas de 0,707 metros cuadrados. La base, el B0, sería de un metro de ancho y todos los demás serían de una medida de un cuarto o fracción de un metro de ancho. Esto hace que la serie B sea utilizada en cartelería, pero también en libros, pasaportes o sobres. También aparece en la descripción de los tamaños del papel y la prensa.

Serie C

Esta serie cuenta con su propia norma: la ISO 269 y solo es utilizada para la confección de sobres. Cada hoja de la serie posee la medida geométrica de una de la serie A o B. Esto es así para que sean un poco más grandes y que el papel a guardar sea cubierto por el sobre por completo.

Otros formatos de papel

Más allá de las series mencionadas, existen otros formatos que, en algunos casos, han ido cayendo en desuso con el tiempo. En este grupo se enclava el sistema tradicional de medidas, el cual tenía su base en el pliego (315 × 430 milímetros). De este devenía el folio, que equivaldría a medio pliego; luego seguiría la cuartilla, que sería medio folio; y para terminar estaría la octavilla, tan solo una media cuartilla del anterior.

Además, existían otros tipos de formato, casi uno por cada país, lo que generaba problemas a la hora de enviar documentos al extranjero. Por suerte, la norma ISO 216 ha simplificado los intercambios en gran medida.

Los formatos de papel regidos por la ISO 216 han logrado normalizar los formatos del papel. Estos aparecen divididos en tres clases, las cuales son de gran utilidad. Desde la popular serie A a los sobres de la C, cada una ha marcado un antes y un después.